
Hotel Boutique Casa Cid de León - Oaxaca, México.
Vive y Disfruta Todo Lo Que Podemos Ofrecer - Hotel Casa Cid de León
Sobre el muro interior más grande de la casa, nos recibe la perenne presencia de Claire Fréchet. Ella dejó su huella el 19/08/02 y ha de permanecer ahí mientras la casa exista; mientras el espíritu se deleite en la poesía:
Compañeros de Viaje.
Has pasado el umbral de la Casa
y has entrado al horizonte de tu descanso.
Las paredes fieles, satisfechas
irán recogiendo tu complicidad
a ti también te agradecerán tu aliento.
¡Ay puerta de mi viaje!
Manantial juguetón de la mirada amante
Fuente que brota como cruz de la escalera
¡Encrucijada de los espíritus amorosos!
Claire Fréchet (19/08/2002)
Aún en ausencia, Claire de manera virtual nos acompañará en este encuentro del 2025. Vivió lo propio en el pasado y sabe de esta historia que sucederá en noviembre, en la qué reconocemos desde Vínculos Íntimos entre las Artes, a Raquel Olvera, a Doña Dolores Castro Varela y a Emilio Fuego.
A mí que soy la casa y por lo mismo floto dentro de ella, desde meses antes me corresponde restarle mi atención a este pequeño hotel, el tiempo necesario para llevar a buen fin tal encomienda.
No se trata sólo de recibir, me refiero a todo lo que se gesta a través nuestro. El de los convocados, los qué aceptan, y sus anfitriones que como nosotros les esperamos intramuros. Todo Oaxaca florecerá en artes vinculadas a la poesía. Llegan para habitar los espacios, así que cabe traer a ésta página lo que nuestros homenajeados dijeron hace años respecto a cobijar su aliento dentro de sus añejos muros.
“En esta casa, cada objeto tiene nombre propio, espacio propio, aire propio. Los ángeles están a punto de volar y los muñecos a punto de despertar, cada persona que llega aquí, se siente en su lugar. ¡Incluso la luz tiene sus nichos, la sombra sus rincones!
¿cómo no sentir la casa propia? ¿Cómo partir sin pena? Con la esperanza de regresar”
Maria Raquel Olvera
Este texto lo escribió Raquel Olvera en nuestro libro de comentarios, al término de su primera estancia, y quedó impreso en mi corazón. Ella volvió muchas otras veces, y no le presentamos el libro cada vez que venía. ¿Para qué hacerlo, si todo quedó dicho? Acaso en algún otro momento lo exigió y entonces se lo dimos, aunque no memoricé lo nuevo, así que no podría repetirlo.
Doña Dolores Castro Varela, nuestra querida Doña Lolita, también imprimió la luz de sus palabras en ese libro que las conserva, para quien desee entender la esencia de mi hacer como empresaria hotelera. Las escribo, sin necesidad de buscar en el libro la fecha. Veinticinco años ya, de constante recibir y convivir con el arte y la poesía. Estoy segura de no equivocarme.
28/Mayo/2000
Con el enriquecimiento de la imaginación y todo el amor del mundo se hizo esta maravillosa mansión de la poesía (Los enemigos del amor son el odio y el descuido) Aquí está. Precisamente por el cuidado de cada objeto, pero sobre todo de cada persona humana. Mil gracias por la hospitalidad.
Dolores Castro
Corresponde ahora el espacio a Emilio Fuego. Sus palabras en mi memoria no eran exactas, tuve que acudir al libro para verterlas de manera puntual escribió. La primera vez que la casa acogió entre muros, a su encuentro, y a las mujeres poetas que llegaban desde la mixteca oaxaqueña.
11/27/1999
Leti queridísima esta casa es exactamente como tú: extraordinariamente fuerte, exacta en su armonía y llena de amor hasta el último de sus detalles. Nadie que se precie de ser sensible podrá, ni querrá, escapar de este generoso hechizo. Ojalá que algún día pueda, por lo menos, parecerme a ti.
Emilio Fuego
Ese libro de comentarios, multi referido y bien amado, aún exhibe sus páginas, porque sin palabras propias, se vale de las que cada persona vuelca y nos deja. Así explica el porqué de lo que hago y el cómo dirijo la joya que la vida me confió para devolverle sus resplandores. Lo que es cierto es que no me enriquecí, de la forma en que tal cosa, habitualmente se mide.
Sí le devolví la belleza, eso es innegable, y fui capaz de crear una fuente de bendiciones. Lo sé sin lugar a dudas, porque la casa me lo confía a través de su respiración y yo atiendo cada día a su aliento, atenta solo a las palabras de quien llega para habitarla y la goza. Entonces la casa nos alegra y vincula en abrazo tripartita.
Hasta el día de hoy, acepto de buen ánimo las dificultades económicas por las que constante atravieso. Su cuantía y poder finalmente, es tan sólo de ese tipo. No merma el espíritu ni disminuye las ganas de hacer. Eso sí, preocupo o complico la vida a quienes me aman. En tanto existe también quien me considera incapaz de alcanzar lo que se define como éxito empresarial.
Explica mejor que yo, mi poco ortodoxa manera de administrar este pequeño hotel, lo dicho por el señor Luis Cinto Courtaux. Él estuvo aquí y plasmó sus proféticas palabras, desde nuestros inicios.
A contrario sensu de lo que el señor Courteaux y yo estimamos como un apostolado, también ponen de manifiesto el por qué debo ceder, ya sin defender mi postura, el manejo y estafeta del hotel, para triunfar al fin, a la manera actual, porque se necesitan mucho más que palabras, brazos fuertes, mente ágil y generosidad al juzgar lo antes hecho, para ser testigo de lo que ahora se haga. Cedo el lugar por el momento a aquéllas, desde entonces, bendecidas palabras que generosamente muestran y explican:
13/11/2001
Visitar Oaxaca y vivir la experiencia de hospedarse en Casa Cid de León, es un privilegio que va más allá de lo ameno, pero anecdótico de un viaje: Es pasar de la anécdota a la vivencia trascendente. En esta casa mágica, para el que cuando mira quiere ver; descubre en cada detalle un acto de amor y una vocación de servicio que sólo pueden ofrecer aquellos que poseen la gracia de dar. Lety, gracias por su hospitalidad, por su gentileza y por su abrazo. Lo mismo para la gente de su equipo que la acompaña en este apostolado pontificio que entiendo es la pequeña gran hotelería.
Luis Cinto Courtaux.
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